La gran huida - Informe especial · Educación

Fuente: Redacción UC 15/09/2026 0 comentarios

La gran huida - Informe especial · Educación

El homeschooling se ha disparado un 200% en quince años. No es una moda. Es el veredicto de las familias contra la escuela pública más cara —y más mediocre— del mundo.

Educar en casa en un piso de Nueva York. El homeschooling estatal se ha triplicado desde 2009-10.Ilustración documental · Crónica NY

Alas ocho y media de un martes de septiembre, mientras cientos de miles de niños de Nueva York se arrastran hacia edificios que ya no consiguen enseñarles a leer, Adrienne Jensen abre un libro en voz alta en la cocina de su piso del Upper West Side. Lleva quince años educando en casa. Su hija mayor estudia en Cornell. Los otros tres —de 16, 14 y 12 años— no pisan un aula pública.

No es una anécdota. Es una tendencia. En el curso 2025-26, 53.905 niños estudian en casa en el estado de Nueva York: más del triple que en 2009-10, según cifras estatales analizadas por el New York Post. Es el sector educativo que más crece. En la ciudad, más de 14.000. Y eso ocurre en uno de los estados que más regula —y menos financia— el homeschooling.

La razón no es misteriosa. El sistema público más caro del mundo ha dejado de cumplir su función.

01 · Las cifras

El número que lo cambia todo

Hace quince años, educar en casa en Nueva York era una rareza. En 2016 aún eran 23.875 alumnos. Entonces llegó la pandemia, y el suelo se abrió. Entre 2019-20 y 2020-21, el homeschooling estatal saltó de 33.013 a 52.052. No fue un paréntesis. Cinco años después, la cifra se ha quedado: 53.905 en 2025-26. Desde 2023 crece casi un 8%, más del doble que las charter.

En la ciudad el salto fue todavía más brusco. City Journal documentó que los alumnos educados en casa pasaron de menos de 9.000 en 2020 a más de 15.000 en 2024: un 68% en cuatro años. El Washington Post ya había señalado que Nueva York era, entre los estados con datos comparables, el de crecimiento más rápido.

Mientras tanto, la escuela tradicional se vacía. Desde el curso anterior a la pandemia, Nueva York ha perdido más de 189.000 alumnos de las escuelas públicas —un 8%—. En la ciudad, cerca de 70.000 desde 2020. El último año, otros 22.000. En kindergarten a quinto, la caída desde antes de la COVID es del 20%.

La demografía explica una parte: menos nacimientos, más gente que se marcha. Pero no lo explica todo. Las familias que se quedan están votando con los pies.

+200%

Crecimiento del homeschooling en 15 años, el más alto de todos los sectores.

53.905

Niños educados en casa en el estado, curso 2025-26. En la ciudad, más de 14.000.

37.000 $

Gasto por alumno: el más alto del mundo. Nueva York pierde en lectura contra Misisipi.

31%

Alumnos de 4.º y 8.º competentes en lectura, según la NAEP de 2024.

02 · El gasto

El fracaso más caro del mundo

«Durante las últimas décadas, las escuelas de Nueva York han estado en una espiral de muerte: peores resultados y costes explosivos», dijo Zilvinas Silenas, presidente del Empire Center for Public Policy, al Post. «Los contribuyentes gastan 37.000 dólares —lo más alto del mundo— para educar a un niño, y aun así perdemos en lectura y matemáticas contra Misisipi, el estado más pobre».

El Manhattan Institute cifra el gasto por alumno en 34.300 dólares en 2023-24, más del doble de la media nacional. En 1993-94 era el equivalente a 18.800 dólares actuales. El ingreso total del sistema pasó de 23.500 millones a 90.100 millones. Lo que no ha subido es lo que importa: lo que los niños saben.

En la NAEP de 2024, solo el 31% de los alumnos de 4.º y 8.º de Nueva York alcanzaron competencia en lectura. En matemáticas: 37% en 4.º, 26% en 8.º. Las puntuaciones están en su nivel más bajo en dos décadas. Y el declive empezó antes de la pandemia.

Nueva York City gastó unos 40.000 millones de dólares en educación pública en 2024: 36.293 dólares por alumno, el doble de la media nacional de 17.619. El Citizens Budget Commission proyectó que esa cifra superaría los 41.000. El resultado de ese torrente de dinero: el alumno medio sigue en el rango «básico». No competente. Básico.

Puede que no todos los padres que educan en casa crean que es lo mejor del mundo. También puede ser que cualquier cosa —incluso el homeschooling— sea mejor que el sistema gubernamental de Nueva York.

Zilvinas SilenasPresidente, Empire Center for Public Policy

En 906 de las más de 1.500 escuelas públicas de la ciudad, menos de la mitad de los alumnos aprueba matemáticas o lectura.Ilustración documental · Crónica NY

03 · 906 escuelas

Un sistema que no enseña y no retiene

Un análisis de Success Academy Charter Schools, publicado en julio de 2026, puso cifra al colapso urbano. En 906 de las más de 1.500 escuelas públicas de la ciudad, menos de la mitad de los alumnos aprobó matemáticas, lectura, o ambas, en los exámenes estatales. Esas 906 escuelas matriculan a 409.379 niños: el 43% del sistema.

En 503 de ellas, la mayoría suspendió las dos asignaturas. Un tercio lleva en las listas de «rendición de cuentas» del Estado desde 2012. Algunas llevan décadas marcadas como fracaso. El patrón es una cadena: el 34% de los alumnos de primaria asiste a una escuela que suspende. En secundaria, el 49%. En el instituto, el 62%. Muchos recorren el trayecto completo: una primaria que falla, una secundaria que falla, un instituto que falla.

Y aun así, casi nadie se queda atrás. El curso pasado, las escuelas de la ciudad retuvieron al 0,4% de los alumnos de 3.º a 8.º, pese a que más del 40% no alcanzó el nivel en los exámenes. Alrededor del 3% no cumplía los requisitos para pasar de curso. La mayoría avanzó igual.

La tasa de graduación estatal subió al 85,5% en 2025. Suena a milagro, hasta que se mira cómo se fabrica: los Regents se volvieron opcionales durante la pandemia; después se permitió graduar con un 50 sobre 100. El diploma «avanzado» se ha hundido: del 42,1% en 2021 al 30,8% en 2025.

A eso se suma la ausencia. El 35% de los alumnos de la ciudad —unos 300.000— fueron «crónicamente ausentes»: faltaron al menos al 10% de los días lectivos. Un sistema que no enseña, no exige, no retiene y no consigue que los niños vayan. Y cobra 37.000 dólares por cabeza.

906

Escuelas públicas de NYC donde menos de la mitad aprueba mates o lectura.

43%

Del alumnado urbano —409.379 niños— asiste a esas escuelas que suspenden.

0,4%

Alumnos de 3.º a 8.º retenidos, pese a que más del 40% no alcanza el nivel.

32%

Satisfacción nacional con la escuela K-12: mínimo desde 1999.

El sistema municipal perdió cerca de 70.000 alumnos desde 2020. El último año se fueron otros 22.000.Ilustración documental · Crónica NY

04 · Por qué se van

Ya no es un estereotipo

Gallup y la Walton Family Foundation midieron en agosto de 2026 la satisfacción con la educación K-12 en Estados Unidos: 32%. Once puntos menos que dos años antes. El mínimo desde que el sondeo existe, en 1999.

En Nueva York, los motivos se apilan. Una encuesta de 2025 del Departamento de Educación de la ciudad halló que el 21% de los padres que educan en casa citaba un rigor académico imposible de encontrar en la pública. A nivel nacional, el NCES ya documentó en 2019 las razones clásicas: el 80,3% mencionaba el entorno escolar; el 72,6%, la instrucción académica; el 54,2%, el tiempo en familia.

Laurie Block Spigel educó a sus dos hijos en el Bronx en los años noventa. Hoy asesora a padres por toda la ciudad desde HomeschoolNYC. «Hay tantos alumnos en clases grandes que se sienten intimidados para levantar la mano, y los padres me preguntan: “¿Por qué mi hijo inteligente es tan infeliz en la escuela?”»

«Todos los profesores y todos los padres saben que no hay dos niños iguales, y sin embargo tienes 30 o 35 en un aula, todos en niveles distintos. Estás suspendiendo a toda la clase.» Y luego está el examen: «Han dejado de enseñar libros enteros porque no se puede examinar la comprensión de un libro entero, solo de un extracto. ¿Cómo se forman lectores así? Están enseñando a los alumnos a escribir mal y a odiar la lectura.»

Si las familias tuvieran esa opción, la mitad de las escuelas públicas del Estado se vaciarían en una semana.

Zilvinas SilenasEmpire Center for Public Policy

Nueva York no tiene cheques escolares universales. Arizona sí. Florida sí. Aquí, la vía de escape para quien no puede pagar un privado es la cocina.

05 · Familias

Cuatro paredes, toda una ciudad

Jensen, en el Upper West Side, empezó por el rigor. «Al principio se trataba de darles una educación de calidad sin tener que rezar por “buenos” profesores ni mudarnos a un “buen” distrito.» Hoy es también la libertad: la mitad del tiempo, dice, se pasa fuera —museos, instituciones de la ciudad, «viviendo de verdad mientras aprendemos».

 

En Harlem, Vivianne Wright, de 46 años, educa a Violetta, de 9, desde los 4. No era el plan. La niña era académicamente precoz y el calendario escolar chocaba con el trabajo de su madre, tutora de exámenes AP. Violetta puede hacer matemáticas 90 minutos seguidos, compara folclore de distintas culturas, se inventa sus propios exámenes de ciencias, va a judo tres veces por semana y practica ajedrez y piano a diario. A los 8 años quedó segunda en un concurso internacional de ensayos: la más joven, y la única educada en casa entre los premiados.

En Astoria, Carolina Brinkman, de 40, educa a sus cuatro hijos —15, 14, 12 y 10— desde kindergarten para que puedan ver a su padre, chef de horarios imposibles. Bibliotecas, museos, parques y sitios históricos se han vuelto la lección.

El homeschooling ya no es el estereotipo que Jensen misma despreciaba —«fundamentalistas religiosos y preppers fuera de la red»—. Es una madre del Upper West Side, una tutora de AP en Harlem, una familia de Astoria que quiere cenar con el padre. Es, cada vez más, la clase media que ha mirado el aula y ha dicho: no.

Upper West Side

Adrienne Jensen

Cuatro hijos · 15 años educando en casa

«Ya no imagino meter a mis hijos todo el día, todos los días, entre las mismas cuatro paredes, cuando hay tanta vida ahí fuera.»

Harlem

Vivianne Wright

Violetta, 9 años · desde los 4

«Para mí, el hábito más importante que hay que alimentar es la curiosidad.»

Astoria

Carolina Brinkman

Cuatro hijos · desde kindergarten

«Sabíamos que el horario tradicional significaría no tener tiempo juntos. Muchas veces aprendes junto a tu hijo.»

06 · Las reglas

El Estado que más regula y menos ayuda

Nueva York es uno de los estados menos hospitalarios con el homeschooling. Los padres deben notificar al distrito, presentar un Plan Individualizado de Instrucción en Casa (IHIP), llevar asistencia y entregar cuatro informes trimestrales. 180 días lectivos. Al menos 900 horas en primaria, 990 en secundaria. Inglés, matemáticas, ciencias, sociales, salud, educación física, arte y música. Evaluación anual. No hace falta título de maestro, pero el aula doméstica tiene que cumplir.

No hay matrícula dual en clases públicas seleccionadas. No hay ayuda económica. El homeschooling es, en la práctica, un impuesto doble: pagas la escuela pública que no usas y asumes el coste de educar. Eso no ha detenido el éxodo. Lo hace más elocuente. Las familias no se van porque sea fácil. Se van a pesar de que es difícil.

Jensen y Wright coinciden en no querer dinero público. «El dinero siempre viene con hilos», dice Jensen. «Y con el gobierno, eso significa más regulación. El mayor beneficio del homeschooling es la libertad.» Wright: «Cuantos más requisitos introduce el gobierno, más pierde el homeschooling la independencia que lo hace atractivo.»

Los psicólogos recuerdan el otro lado. Wildaliz Caro advierte que la escuela ofrece especialistas, aprendizaje en grupo y una variedad de situaciones sociales que hay que sustituir con deliberación. Connie McReynolds insiste en que el desarrollo social no es «exponer al niño a pares de la misma edad», sino practicar cada día el conflicto, la diferencia y las reglas del grupo fuera de la familia.

Nadie serio sostiene que el homeschooling sea automático. Lo que los datos sí sostienen es otra cosa: el sistema al que esas familias renuncian está fallando a una escala que ya no se puede maquillar con tasas de graduación infladas.

07 · Lo que está en juego

La cocina se llena. El aula, se vacía.

En 2025-26, el homeschooling sigue siendo el 1,9% de la matrícula K-12 del Estado. La pública tradicional sigue siendo el 80%. Nadie ha «reemplazado» el sistema. Pero las trayectorias ya no coinciden.

La pública se encoge. Las charter crecen —190.602 alumnos, 6,8%— y superan a las distritales en los rankings de lectura y matemáticas, con un tope legal que el legislador se niega a levantar. El homeschooling se ha más que duplicado en una década. La satisfacción nacional con la escuela está en mínimos de 27 años.

Un sistema que gasta como un emirato y rinde como un distrito pobre no se corrige con otro presupuesto. Se corrige cuando las familias pueden irse —y cuando las que se quedan exigen lo que hoy solo consiguen las que se van: que a un niño se le enseñe a leer un libro entero, a escribir una frase que signifique algo, y a no ser empujado al siguiente curso como si el tiempo, por sí solo, educara.

Hasta entonces, la cocina seguirá llenándose. Y el aula, vaciándose.

Fuentes

Informe elaborado a partir de datos públicos y reportajes de septiembre de 2026. Las entrevistas a familias fueron publicadas por el New York Post.

  • New York Post

    «Homeschooling explodes 200%», 9 de septiembre de 2026. Cifras NYSED 2025-26 y entrevistas a familias.

  • Empire Center for Public Policy

    Declaraciones de Zilvinas Silenas; matrícula 2024-25 y gasto por alumno.

  • Manhattan Institute

    «The Mediocre State of New York State Schools», septiembre de 2026. NAEP, gasto, matrícula por sector.

  • Success Academy Charter Schools

    Análisis de julio de 2026: 906 escuelas, 409.379 alumnos, listas de accountability.

  • NAEP 2024 / NYSED

    Competencia en lectura y matemáticas; tasa de graduación 2025 y cambios en los Regents.

  • Gallup / Walton Family Foundation

    Satisfacción K-12, agosto de 2026: 32%, mínimo desde 1999.

  • City Journal, Cornell PAD, Chalkbeat, NCES

    Caída de matrícula urbana, homeschooling 2020-2024, razones de las familias (2019).

Este informe se publicó el 9 de septiembre de 2026.

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