Una sala de oración dentro del Congreso peruano: cuando la fe entra al corazón del poder público

Fuente: Redacción UC 29/09/2026 0 comentarios

Una sala de oración dentro del Congreso peruano: cuando la fe entra al corazón del poder público

PERÚ, 27 de septiembre, 2026. El Parlamento peruano habilita un espacio destinado a la oración de sus trabajadores cristianos, en una iniciativa que vuelve a poner sobre la mesa el lugar de la fe en la vida pública

En un lugar donde habitualmente se discuten leyes, presupuestos, conflictos políticos y el futuro de la nación, el Congreso de la República del Perú ha abierto un espacio para una actividad que pertenece a una esfera aparentemente distinta: la oración.

Durante la ceremonia de Acción de Gracias por el 204.º aniversario del Congreso, realizada el 22 de septiembre, fue habilitada una sala de oración destinada a los trabajadores parlamentarios cristianos. La iniciativa fue concretada en coordinación con el presidente del Senado, Miguel Ángel Torres Morales, y promovida desde la Primera Vicepresidencia del Senado, encabezada por Alejandro Muñante Barrios.

La apertura del espacio ocurrió en el marco de una jornada en la que más de 300 personas se reunieron para orar y bendecir al Poder Legislativo. La ceremonia incluyó la participación de autoridades del Estado, parlamentarios, representantes de iglesias cristianas y trabajadores del Congreso.

Más que un acontecimiento protocolario, para muchos cristianos la habilitación de una sala de oración dentro del Parlamento representa una imagen poderosa: en medio del lugar donde se ejerce el poder político también existe un espacio dedicado a reconocer que quienes ejercen ese poder necesitan sabiduría, dirección y humildad.

Una sala para orar en el lugar donde se toman decisiones

La noticia adquiere especial significado por el lugar en el que se encuentra.

El Congreso es una de las instituciones donde se toman decisiones que afectan directamente a millones de personas. Allí se elaboran y debaten leyes relacionadas con la familia, la educación, la seguridad, la economía, la infancia, la salud y numerosos aspectos de la vida nacional.

Quienes tienen responsabilidades de autoridad necesitan oración.

La Biblia exhorta:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia."

— 1 Timoteo 2:1-2

La exhortación de Pablo resulta particularmente significativa cuando se observa desde el contexto contemporáneo.

El apóstol no pide orar únicamente por gobernantes que compartan la fe cristiana. Pide orar por quienes ejercen autoridad.

La oración por las autoridades, desde esta perspectiva, no es un acto partidista. Es una expresión de responsabilidad espiritual.

"El poder no debe ser motivo de orgullo"

Durante la ceremonia, el presidente del Congreso, Miguel Ángel Torres Morales, vinculó expresamente el ejercicio del poder público con la necesidad de humildad.

Según la información oficial del Parlamento, Torres señaló que dar gracias significa reconocer que las personas no son autosuficientes y necesitan de la gracia de Dios. También afirmó que la fe enseña que el poder debe ejercerse como una responsabilidad y no como motivo de orgullo.

Es una idea que encuentra su origen en las Escrituras.

Jesús enseñó a sus discípulos que la autoridad no debía convertirse en una forma de dominación:

"El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor."

— Mateo 20:26

Esta perspectiva resulta especialmente relevante para el cristiano que participa en la vida pública.

Desde la visión bíblica, ocupar una posición de autoridad no constituye un privilegio para servirse a sí mismo, sino una responsabilidad para servir a otros.

Orar no significa sustituir el trabajo legislativo

La existencia de una sala de oración dentro del Congreso tampoco significa que la oración deba sustituir el estudio de las leyes, el debate parlamentario o la responsabilidad política.

Nehemías es un ejemplo particularmente significativo. Antes de responder al rey de Persia, oró; pero después actuó, organizó trabajadores, enfrentó oposición y tomó decisiones concretas para reconstruir Jerusalén.

La oración no fue una excusa para no actuar. Fue la preparación espiritual para actuar.

Ese principio resulta especialmente pertinente para quienes ejercen responsabilidades públicas.

Un parlamentario puede estudiar una iniciativa legislativa, consultar especialistas, escuchar a los ciudadanos y analizar sus consecuencias; pero un cristiano puede además reconocer que su conocimiento es limitado y pedir a Dios sabiduría para ejercer correctamente su responsabilidad.

Santiago lo expresa así:

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios."

— Santiago 1:5

Una presencia cristiana que busca servir

La habilitación de la sala se produce en un momento en que la presencia de cristianos dentro del Parlamento peruano ha adquirido mayor visibilidad.

Días antes, el Congreso había realizado un encuentro de parlamentarios cristianos con el pastor estadounidense Jim Garlow, en el que senadores, diputados y representantes diplomáticos dialogaron sobre liderazgo parlamentario, vida, familia y niñez.

También se han realizado encuentros entre parlamentarios y líderes de iglesias. En agosto, por ejemplo, el diputado Leo De Paz organizó una mesa de trabajo con pastores y líderes cristianos para dialogar sobre la labor social de las iglesias y su relación con la representación parlamentaria.

Estos acontecimientos muestran que la participación cristiana en la vida pública peruana no se limita a la celebración de actos religiosos.

Existe también un intento de establecer puentes entre la comunidad cristiana y las instituciones públicas.

¿Qué lugar debe ocupar la fe en la vida pública?

La pregunta inevitable es si un espacio de oración dentro del Congreso resulta compatible con un Estado que debe garantizar la libertad religiosa y respetar a ciudadanos de distintas convicciones.

La respuesta exige distinguir entre privilegiar una religión desde el Estado y permitir que las personas que trabajan en una institución pública practiquen libremente su fe.

Una sala destinada a la oración de trabajadores cristianos puede entenderse, en ese sentido, como un espacio para el ejercicio personal y comunitario de la libertad religiosa, no necesariamente como una declaración de que el Estado pertenece a una determinada confesión.

De hecho, el propio Congreso ha recibido en distintos momentos actividades de carácter religioso y encuentros de oración. En mayo de 2024, por ejemplo, se realizó en el Parlamento un "Encuentro por la Paz/Jornada de oración", organizado por el entonces congresista Jorge Montoya, con participación de parlamentarios y representantes de organizaciones cristianas de varios países.

La discusión sobre los límites entre religión y Estado seguirá existiendo, especialmente en sociedades plurales. Pero la libertad religiosa también incluye la posibilidad de que las personas que trabajan en las instituciones públicas continúen practicando sus convicciones religiosas de manera compatible con sus responsabilidades y con los derechos de los demás.

Una oportunidad para recuperar una antigua visión del liderazgo

El regreso de la bicameralidad también ha sido presentado por las autoridades parlamentarias como el inicio de una nueva etapa institucional. Durante la ceremonia de Acción de Gracias, el presidente del Congreso afirmó que senadores y diputados deben ejercer su labor con compromiso, diálogo, respeto por la dignidad humana y búsqueda del bien común.

Estos conceptos no son únicamente valores políticos, sino también principios profundamente vinculados con la enseñanza bíblica.

Miqueas resume una parte esencial de esa visión:

"Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios."

— Miqueas 6:8

Justicia. Misericordia. Humildad.

Tres palabras particularmente necesarias cuando se habla de poder.

Porque la historia demuestra que el problema de la política no es únicamente quién tiene poder, sino qué hace una persona cuando lo recibe.

La nueva sala de oración del Congreso peruano es mucho más que un espacio físico. Recuerda a quienes ejercen autoridad que el poder es temporal, la responsabilidad es real y que toda autoridad humana está finalmente bajo la mirada de Dios.

Recuerda también a la Iglesia algo que el apóstol Pablo escribió hace casi dos mil años y que continúa siendo extraordinariamente actual:

"Orad sin cesar."

— 1 Tesalonicenses 5:17

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