Israel exhibirá los Rollos del Mar Muerto en internet
Fuente: Sentido Común 04/09/2008 0 comentarios
por Ethan Bronner, New York Times News Service Jerusalén, 26 de agosto — En un laboratorio con paredes pintadas de gris y enfriado para quedar como una cueva, media docenas de especialistas se embarcaron recientemente en una tarea histórica: Fotografiar digitalmente cada uno de los miles de fragmentos de los Rollos del Mar Muerto, con el objetivo de que el documento —entre los más buscados y examinados de la Tierra—, sea accesible para todos en internet.
Equipados con cámaras de alto poder de resolución y nitidez, muchas veces mayores que las de los modelos convencionales, y con luces que no emiten calor o rayos ultravioleta, los científicos y técnicos están descubriendo secciones y letras que antes eran ilegibles; los hallazgos podrían tener un impacto académico significativo.
Los rollos, de 2,000 años de antigüedad, encontrados a finales de la década de 1940 en cuevas cercanas al Mar Muerto y al este de Jerusalén, contienen las copias conocidas más antiguas de cada libro de la Biblia (falta únicamente el de Esther), así como textos apócrifos y descripciones de rituales de una secta judía en los tiempos de Jesús.
Los textos, la mayoría en pergamino pero algunos en papiro, tienen su origen desde el tercer siglo a.C. hasta el primero d.C.
Sólo unos cuantos rollos se conservan en piezas grandes. Varios de ellos están en exhibición permanente en el Museo de Israel, en Jerusalén, dentro del Santuario del Libro, un edificio especial en el que se exhiben diversos manuscritos antiguos. Este lugar se puede visitar en forma virtual en la siguiente página web:
http://www.imj.org.il/panavision/shrine_index.html.
La mayor parte de lo encontrado son fragmentos, en total 15,000, los cuales representan cerca de 900 documentos. Esto despertó un debate de mucho tiempo sobre cómo ordenar las piezas, así como el origen y el significado de lo que está escrito en ellas.
La historia contemporánea de los rollos ha sido complicada ya que éstos forman parte de las fuentes de información más importantes sobre la cultura judía y la vida temprana de los cristianos.
Después de su descubrimiento, fueron resguardados de manera celosa por un pequeño círculo de académicos. En los últimos 20 años, el acceso a ellos se ha facilitado significativamente y en 2001 fueron publicados en su totalidad. Pero el debate sólo parece intensificarse.
Los investigadores solicitan de manera continua a las autoridades de Israel que custodian los rollos, que les permitan tener acceso a ellos además de que museos en todo el mundo tratan de exhibirlos. El próximo mes, el Jewish Museum de Nueva York empezará una exposición de seis de los rollos.
Algunos funcionarios de la dependencia oficial de Israel relacionada con el cuidado de piezas históricas, como Pnina Shor, jefa del departamento de conservación, está asombrada del gran interés, sin embargo, dijo que un rollo se deteriora cada vez que se expone a la luz, la humedad y el calor.
Agregó que aún sin tal exposición, los rollos se deterioran debido a la tinta usada en algunos, así como a la cinta adhesiva usada por los académicos en la década de 1950 para pegar los fragmentos.
Toda la colección ha sido fotografiada sólo una vez en la década de 1950; en la iluminación se usó luz infrarroja. Dichas fotografías están almacenadas en una habitación, con clima controlado, pues muestran detalles que ya desaparecieron en algunos rollos. Este material también será digitalizado.
“El proyecto empezó como una necesidad de conservación”, dijo Shor. “Queríamos monitorear el deterioro de los rollos y observamos que necesitábamos tomar fotografías precisas para analizar ese proceso. Así fue que decidimos tomar una serie completa de fotografías, a color e infrarrojas, para monitorear de forma selectiva lo que sucede. Entonces nos percatamos de que podíamos hacer disponible para todo mundo la serie, lo que significa que cualquiera podrá ver los rollos con el detalle que nadie ha podido apreciar hasta ahora”.
El proceso quizás tome de uno a dos años, o más, antes de que estén disponibles en línea. La tarea está encabezada por Greg Bearman, jubilado, quien fue empleado de Jet Propulsion Laboratory, perteneciente a NASA. La recopilación de datos la dirige Simon Tanner de Kings College de Londres.
Jonathan Ben-Dov, profesor de estudios bíblicos de la Universidad de Haifa, también participa en el proyecto de digitalización. Mientras observaba a los técnicos mover de manera cuidadosa el fragmento de uno de los rollos para fotografiarlo, dijo que durante mucho tiempo fue muy difícil que los académicos destacados tuvieran acceso a ellos.
Una vez terminado el proyecto, dijo maravillado, “cualquier estudiante universitario será capaz de verlos con detalle y desde diferentes ángulos”.
Fuente: Sentido Común (www.sentidocomun.com.mx)


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