LOS ÁNGELES (Reuters).— Los bomberos lograron ayer avances en la lucha contra dos incendios forestales que amenazan por tercer día consecutivo a varios barrios de las afueras de Los Ángeles, mientras amainan los cálidos vientos del desierto que avivaban las llamas.
El más feroz de dos incendios forestales en el borde norte del densamente poblado Valle de San Fenando duplicó su extensión, a casi 4 mil 50 hectáreas, mientras los vientos de Santa Ana soplaban con fuerza por los cañones y colinas llenas de vegetación seca.
Este incendio ha afectado a comunidades latinas que han sufrido la pérdida de sus hogares, además del cierre de las autopistas y varias escuelas.
Los helicópteros lanzaron agua sobre las llamas próximas a las zonas de viviendas desde el amanecer, y cerca del mediodía los bomberos habían logrado alejar el incendio de las zonas pobladas, con la ayuda de los vientos menguantes.
Un incendio separado, que arrasó 2 mil 25 hectáreas al este, fue contenido en 70%, y la mayoría de los mil 800 residentes evacuados recibió permiso para regresar.


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