El orden divino en la alabanza: el Fuego (2da parte)

por Universo Cristiano 11/03/2009 3 comentarios

El orden divino en la alabanza: el Fuego (2da parte)

Por Zabdiel Torres. El segundo elemento que encontramos referente a la santidad del Altar del Incienso es el fuego de Dios que quema el incienso para elevar el aroma correcto. El fuego debía tomarse del altar de los sacrificios y ser depositado en el incensario del sacerdote para que éste lo pudiera mecer y así llenar toda la casa del Señor con un aroma delicado. El fuego del altar, es figura del espíritu que está detrás de nuestra adoración. La música que usamos en nuestra alabanza debe ser una expresión del espíritu de Dios que ministra al espíritu de los oyentes (1° S. 16:23). El fuego, que corresponde a la música de nuestra alabanza, es muy importante y Dios se refiere en tres ocasiones al “fuego extraño” que los hijos de Aarón ofrecieron a Jehová (Lev. 10:1; Num. 3:4; 26:61).

Su error consistió en tomar fuego de otra fuente diferente al altar y ponerlo en sus incensarios. El acto fue reprobado (aún cuando usaron el incienso correcto) porque el fuego aplicado no había sido mandado por Dios, y murieron consumidos por el verdadero fuego que salió delante de Jehová. Recordemos que hay tres fuentes de donde puede emanar la música o el fuego:

1. Dios. La Biblia dice en los Salmos que Él es el Músico Principal, y en otra parte dice que “se gozará sobre nosotros con cánticos” (Sof. 3:16), esto significa que Dios crea música y cantos, y que los usa para gozarse. Su música es espiritual porque todo lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:6).

2. El hombre. La segunda fuente musical es el hombre, a quien se le ha dado el privilegio de crear música con su voz y con otros instrumentos (la voz humana es considerada un instrumento musical). El ser humano tiene esta habilidad con el propósito de recibir del cielo la inspiración que le permita alabar a Dios correctamente. Cuando el hombre crea música con un fin diferente, o de su propia carne, entonces Dios deja de escuchar.

Lamentablemente, algunos músicos cristianos tienden a amar la música sobre todas las cosas y buscan desarrollar al máximo su habilidad, pensando que mientras mayor complejidad tenga una música, mejor calidad tendrá y mejor aceptación tendrá en los cielos. Pero las composiciones musicales muy complejas, creadas para la alabanza al Señor, son altares labrados con escalinatas que exponen la desnudez del adorador (Ex. 20:24-26).

Quizá esta tendencia se debe a que, después de todo, la música de origen humano proviene de la rama genealógica de Caín (Gn. 4:16-21). El músico cristiano necesita comprender que la música no es el aroma, tampoco es un fin en sí misma, sino un instrumento para que el perfume (el incienso) suba, un medio por el cual se cataliza y se canaliza la adoración a Dios.

3. El diablo. En tercer lugar, satanás es lamentablemente la tercera fuente de música (Ez. 28:13,14) y su música es un arma poderosa para apartar al hombre del camino de Dios, para dominar la voluntad humana y finalmente someter las habilidades musicales del ser humano (así sea solo el canto) a la adoración satánica. También es una música espiritual, pero del reino de las tinieblas, es decir de un espíritu opuesto al de Dios.

El Señor nos pide que alabemos espiritualmente cuando nos dice que lo hagamos en nuestros corazones (Ef. 5:19; Col. 3:16). Ya hemos dicho en entregas anteriores que el corazón es figura del espíritu y repetidamente Dios nos muestra en su Palabra que, para Él, la prioridad siempre ha sido nuestro espíritu, luego nuestra alma, y al final nuestro cuerpo.

Este orden lo podemos ver cuando fue creado Adán y Eva (Gn. 1:26; 2:7-22); y también cuando nos convertimos al Señor: al nacer de nuevo, nuestro espíritu se une al Espíritu de Dios y se hace perfecto; después, Él trabaja en nuestra alma para santificarla y perfeccionarla con el tiempo; por último esperamos la glorificación  de nuestro cuerpo en un día futuro, en el día de la Resurrección.

Lamentablemente, el hombre, como ser caído tiene las prioridades de cabeza. Nos preocupa mucho nuestro cuerpo y éste mantiene la prioridad en nuestras vidas. Gastamos mucho dinero y tiempo en cuidar nuestra apariencia física y satisfacer nuestros sentidos carnales. En segundo plano dejamos la cultivación de nuestra alma y en último lugar atendemos la salud del espíritu. Muchos padres compran a sus hijos vistosos y bonitos juguetes, sin considerar primero si son educativos, mucho menos si tienen alguna influencia espiritual.

Pero el Señor quiere que nuestro espíritu tenga el liderazgo de nuestra vida porque es la única parte de nuestro ser que siempre está consciente de las cosas divinas, mientras que nuestra alma está consciente de las cosas terrenales, y nuestro cuerpo solo puede estar consciente de sí mismo, de lo que le pasa físicamente. Alabar a Dios con canciones espirituales nos permite estar más conscientes de Él y nos ayuda a someter nuestra alma y nuestro cuerpo a ejercer una verdadera adoración. La Biblia dice que los verdaderos adoradores son aquellos que lo hacen en espíritu y en verdad (Jn. 4:23), es decir, con el fuego y el incienso correctos.

¿Cómo identificar la música espiritual? En nuestra siguiente entrega trataremos sobre este tema.

Continuará...

 

Entregas anteriores:

El orden divino en la alabanza: las Fuentes (introducción)

El orden divino en la alabanza: el Incienso (1a parte)

 



3 comentarios hasta ahora

Escribe un comentario
  1. Beatriz
    BeatrizAutor 28/09/2011

    Referente al fuego extraño hay un error de transcripcion,la cita correcta es levitico 10:12 y Num.3:4 Dios les bendiga

  2. mical
    micalAutor 26/07/2009

    le saludo en el nombre de nuestro señor jesucristo y q sigan adelante nunca desmayen aun en las luchas levantense con mas potensia y pidan las fuerzas de lo alto

  3. JOAQUIN CORTES CABRERA
    JOAQUIN CORTES CABRERAAutor 24/03/2009

    EL TEMPLO DE DIOS ESTA CONSTRUIDO DIVINAMENTE, ORDENADAMENTE POR DIOS MISMO; CUANDO NEHEMIAS Y ESDRAS REGRESAN DEL DESTIERRO DE ISRAEL, LO PRIMERO QUE HACER ES RESTAURAR, LAS PUERTAS Y LOS MUROS; Y DE ACUERDO A LA PLABRA DE DIOS, LAS PUERTAS SON LA ALABANZA, LOS MUROS LA SALVACIÓN; HERMANOS, TUS COMENTARIOS TIENEN FUNDAMENTO BIBLICO, PERO NO OLVIDES ESTE PRECEPTO DIVINO, DE TAL MANERA QUE DIOS DIJO: "LEVANTARÉ LA CASA, LA CHOZA, LA TIENDA DE DAVID EN LOS ULTIMOS DÍAS, Y HOY ES EL TIEMPO DE LA RE

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