El orden divino en la alabanza: la música espiritual (3a parte)

por Universo Cristiano 19/06/2011 12 comentarios

El orden divino en la alabanza: la música espiritual (3a parte)

Por Zabdiel Torres. ¿Cómo reconocer la música espiritual? ¿Cómo saber si la música utilizada en nuestras iglesias es correcta para alabar a Dios? Algunos piensan que la música es amoral, que por tratarse de un arte no es posible calificarla como mala o buena, pero esto es en realidad un error. La música es una expresión del espíritu de quien la crea y ministra directamente al espíritu de quien la escucha. Por esa razón Saúl recibía refrigerio en su espíritu cuando David tocaba el arpa (1° S. 16:23). Por eso es muy importante aprender a distinguir el fuego extraño en nuestra alabanza (ver entrega anterior).

La proporción entre los componentes de la música

Así como el ser humano se compone del espíritu, alma y cuerpo, la música se compone de melodía, armonía y ritmo. Existe una relación interesante entre cada componente de la música y cada parte del ser humano. No es de sorprender que exista esta relación, pues tanto el hombre como las frecuencias de sonido agradables al oído humano que componen la música son creaciones del mismo Autor.

La melodía es la secuencia horizontal de sonidos y silencios, y que proporciona la idea musical, la cual es el elemento más esencial y abstracto de una composición musical. En la melodía está el espíritu de la música y ministra directamente a nuestro espíritu. Podemos extraer el espíritu de una canción cuando tarareamos su melodía, y cuando no es posible tararearla, seguramente se trata de una música que no hace énfasis en la melodía y, por consiguiente es pobre o carente de espíritu. Las ideas musicales contenidas en la melodía son muy importantes, pues de ahí se construyen las frases que a su vez producen un mensaje. Después de todo, una composición musical es un mensaje o expresión artística.

La armonía es una secuencia vertical o simultánea de sonidos que proporciona el carácter musical o lo que algunos llaman estilo musical. Una misma melodía acompañada de diferentes tipos de armonías da como resultado una composición de carácter distinto. La armonía puede hacer que una misma canción sea más alegre, triste, agresiva o solemne, curiosamente como los cuatro tipos de temperamentos identificados en el hombre (sanguíneo, melancólico, colérico y flemático). La armonía es equivalente al alma de la música y ministra directamente a nuestra alma. No es casualidad que la música con énfasis en la armonía sea utilizada en las películas o en las telenovelas, pues busca afectar principalmente las emociones del espectador, sea una escena de amor o una secuencia de aventura.

La tercera parte de la música es el ritmo, que da el orden y la proporción musicales, del mismo modo que nuestro cuerpo da orden y proporción a nuestros órganos internos, músculos y huesos. Corresponde al cuerpo de la música y ministra directamente al cuerpo del ser humano. Aún cuando no escuchemos la melodía o la armonía, si identificamos el ritmo de una composición musical, nuestro cuerpo reaccionará casi de inmediato y comenzará a moverse. Es por eso que la música con un énfasis en el ritmo es la que se utiliza para bailar o acompañar una marcha por las calles.

Así pues, podemos decir que la música espiritual hace un énfasis en la melodía, sin prescindir, desde luego, de la armonía y del ritmo, pues del mismo modo que no podemos prescindir de nuestra alma y de nuestro cuerpo, la música tampoco puede separarse de sus componentes. Pero armonía y ritmo deben estar sometidos a la idea musical, que es la melodía, así como nuestra alma y cuerpo necesitan estar sometidos a nuestro espíritu redimido para tener una vida victoriosa. Si en la alabanza dejamos que la armonía predomine estaremos incitando desproporcionadamente los deseos y pasiones de nuestra alma, o si dejamos que el ritmo tenga el mayor énfasis, estaremos excitando y provocando, más que cualquier otra cosa, los sentidos de nuestra carne.

En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea para "cantar", particularmente en el libro de los Salmos, es zamar (Strong 02167) que significa "tocar las cuerdas de un instrumento acompañado por la voz". Los instrumentos de cuerda, son primordialmente instrumentos melódicos, es decir se utilizan para llevar la melodía de una composición musical (solo el bajo es un instrumento de cuerda utilizado para el ritmo). Recordemos que el espíritu malo que afligía a Saúl se apartaba cuando David tocaba el arpa, un instrumento melódico por excelencia (1° S. 16:23). La música de David era melódica o espiritual y ministraba vida al espíritu de Saúl. En general, los Salmos de David son cantos melódicos.

En el Nuevo Testamento, cuando el apóstol Pablo dice "hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Ef. 5:19, énfasis mío), la palabra griega traducida como "cantar" y "alabar" es la palabra psallo (Strong 5567), que significa literalmente "hacer melodía", es decir interpretar un canto haciendo un énfasis en la melodía o poniendo a la melodía como el elemento dominante de la música. Es de notar que aún cuando se trata de una alabanza alegre o jubilosa, el Nuevo Testamento utiliza la palabra psallo (Stg. 5:13). Así que vemos que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, Dios nos muestra que la música que interpretamos y cantamos a Él debe tener como componente principal la melodía.

El equilibrio musical

Otro aspecto importante es el equilibro en la música, pues nos permite estar sobrios y conscientes de Dios (conectados a Él) durante la alabanza. En general, el desequilibrio lleva al rompimiento con las cosas divinas. Cuando Pablo dice “no os embraguéis de vino, en lo cual hay disolución” (Ef. 5:18) nos está previniendo del desequilibrio que produce el consumo del alcohol en la vida del hombre, pues relaja la conciencia y rompe nuestros lazos con Dios y las personas que nos rodean (disolución significa relajación o rompimiento). Lo mismo sucede con la música, satanás quiere que la usemos desequilibradamente para enajenarnos y de esa manera apartarnos de la presencia de Dios. Cuando los componentes de la música (melodía, armonía y ritmo) son llevados a uno de sus extremos produce un efecto negativo y embriagante en nuestro ser:

 

MELODÍA (ministra a nuestro espíritu)

Extremo         Equilibrio            Extremo
Caída  <--------------|--------------> Ascenso
Depresión                             Tensión
Desesperanza                          Angustia
                                           Vacío

 

ARMONÍA (ministra a nuestra alma)

Extremo           Equilibrio            Extremo
Disonancia  <--------------|--------------> Consonancia
Confusión                                  Exhibicionismo
Rebeldía                                 Sentimentalismo

 

RITMO (ministra a nuestro cuerpo)

Extremo              Equilibrio            Extremo
Repetición  <--------------|--------------> Variación
Sensualidad                                          Esquizofrenia

 

Cuando el salmista dice “todas mis fuentes están en ti” (Sal. 87:7) significa que la música resultante de la inspiración divina necesariamente corresponderá al carácter de Jesucristo, reflejará lo que Él es: amor, gozo, paz; expresará lo que Él siente: paciencia, benignidad, bondad; demostrará lo Él hace: fe, mansedumbre, templanza (ver Gal. 5:22,23); es decir, toda en su conjunto será espiritual (armonía y ritmo sujetos a la melodía) y en equilibrio (sobria, sin caer en extremos). No es posible que sea de otra manera porque “¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga? ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce” (Stg. 3:11-12). Las aguas cuya fuente es  Dios no pueden ser saladas o amargas, sino dulces y vivas; la música cuya fuente es Dios no puede ser carnal ni embriagante, sino espiritual y sobria.

Pensemos en otra analogía: si la música fueran palabras, una buena conversación se llevaría a cabo con palabras amables y apropiadas (música espiritual y en equilibrio), mientras que una conversación contenciosa (discusión) estaría llena de insultos y expresiones altisonantes (música carnal y en desequilibrio). Así pues, tomando en cuenta esta comparación ¿sería posible alabar a Dios con groserías?

Continuará...

Entregas anteriores:

El orden divino en la alabanza: las Fuentes (introducción)

El orden divino en la alabanza: el Incienso (1a parte)

El orden divino en la alabanza: el Fuego (2a parte)

12 comentarios hasta ahora

Escribe un comentario
  1. OSCAR GONZALEZ
    OSCAR GONZALEZAutor 27/04/2016

    AGRADECIDO ME SIENTO CON MIDIOS Y CON USTEDES PUEBLO DE DIOS QUE PUBLICAN ESTO TAN PRECIADO Y NECESARIO EN NUESTRAS CONGREGACIONES. ADELANTE QUE LA OBRA DE DIOS NUESTRO SALVADOR Y AMIGO.

  2. David De Ochoa
    David De OchoaAutor 10/08/2012

    Wow, siempre he tenido dudas sobre este tema y me han quedado super esclarecidas con este post. ¿Cual es tu twitter? El Señor los bendiga grandemente

  3. Edy Galindo
    Edy GalindoAutor 15/06/2012

    Muy buen estudio, felicitaciones para la gloria de nuestro Padre Celestial. sigan adelante para que podamos ser instruidos. Bendiciones.

  4. jorge
    jorgeAutor 01/07/2011

    Dios les siga dando la sabiduria para que sigan luchando en contra del enemigo que se a encargado de desviar la alabanza real para nuestro señor jesucristo y nuestro padre eterno, bendiciones

  5. mario gomez salazar.
    mario gomez salazar.Autor 26/06/2011

    no habia visitado esta pagina es muy edificante para mi vida espiritual ya que el cristiano se aparta por ella

  6. María Esther
    María EstherAutor 20/06/2011

    Totalmente de acuerdo con este comentario, además de no estar de acuerdo con la música que hay en el mundo y que solo le adaptan letra de La Palabra. Hay alabanzas que no dicen nada acaerca de Dios, y por lo tanto no son alabanzas para El. Yo estoy de acuerdo con las alabanzas que hablan de Su creación, de Su amor, de Su grandeza, etc.

  7. Roberto Adiel
    Roberto AdielAutor 27/02/2010

    Muuy buen estudio. Comparto tus ideas. Soy Director de un Ministerio de Alabanza. Dios te bendice...

  8. Maria
    MariaAutor 27/07/2009

    Buenas tardes No estoy de acuerdo con este tema, me parece que estas sacando de contexto los versiculos para acomodarlos a este seminario que fue dictado por el señor Frank Garlock, la musica es de Dios que el hombre la haya pervertido en sus deseos carmales es otra cosa, pero la alabanza geniuina viene del corazon sincero y no creo que Dios prefiera escuchar una cancion con poco ritmo, pero con un mensaje vacio y a una alabanza llena de ritmo pero con un contenido lleno de la palabra de Dios.

  9. CARLOS
    CARLOSAutor 03/05/2009

    MIS MÁS SICERAS FELICITACIONES A QUIÉN HACE POSIBLE LA TRIBUNA PARA HACER LLEGAR MENSAJES DE ALTA CALIDAD, NO SIENDO LA EXCEPCIÓN, LOS CONTENIDOS EXPRESADOS DE LA MUSICA. RECUERDO CUNDO JOVEN, APRENDÍ QUE MUSICA ES TODO SONIDO GRATO AL OIDO, CUANTO MÁS NO LO SERÁN LAS ALABANZAS A NUESTRO CREADOR. EN BUENA HORA, RECIBAN BENDICIONES DE QUIÉN NO TENDRÁ EN POCO SU PARTICIPACIÓN!

  10. Jorge Rafael
    Jorge RafaelAutor 30/04/2009

    Es muy interesante la serie de articulos por que nos muestran que hay un orden de la musica destinada para la adoración a Dios.

  11. alfredo bernal
    alfredo bernal Autor 24/04/2009

    Muy buenos estos artículos de música espiritual. Desfortunadamente he perdido los dos anteriores... Me los podrían reponer a través de mi correo? Se lo agradecería...

  12. Camilo
    CamiloAutor 24/04/2009

    de verdad muy interesante conocer todas estas cosas que a diario ignoramos felicitaciones por tan exelente articulo

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